CLÁSICAS 2024

Etapa 14 por Spock 30 de Marzo de 2021 a las 23:02

Foto: Sillín ciclismo antiguo. https://pixabay.com/

Una multitud oceánica de fuerzas fascistas con los Squadristi al frente forma por legiones ocupando la totalidad de la Piazza Vittorio Veneto. El público en general se desborda por las vías della Rocca, Afonso Bonafous, Eusebio Bava, Giovanni Plana, Giulia di Barolo, Vanchiglia y solo se contiene en la orilla misma del Po. “Pueblo de Turín saboyana y fascistísima, laboriosa y fiel. ¡Camaradas! ¿Recordáis las últimas palabras del discurso que tuve el honor de pronunciar ante vosotros hace siete años? Caminar y construir y, si es necesario, combatir y vencer. Mirando atrás a estos siete años transcurridos, ahora que tengo la fortuna y la alegría de volver a estar entre vosotros, os pregunto: ¿el pueblo italiano se ha mantenido fiel a esta consigna? ¿El pueblo italiano está dispuesto a permanecer fiel? Mientras os hablo, millones de hombres, quizás cientos de millones de hombres en todos los puntos del globo, entre altibajos de optimismo y pesimismo, se preguntan: ¿vamos hacia la paz o hacia la guerra? Una pregunta grave para todos pero especialmente para quienes en un momento dado deben asumir la responsabilidad de la decisión. Actualmente no hay en Europa cuestiones de amplitud y profundidad suficientes como para justificar una guerra. Sin embargo, los nudos que existen en la política europea deben desatarse de una vez por todas porque a veces es preferible una realidad dura a una incertidumbre demasiado larga. ¡Camaradas, pase lo que pase, yo os declaro con absoluta certeza que todos nuestros objetivos serán alcanzados!”

El programa del domingo 14 de mayo de 1939 se completaba con las visitas a la colonia fascista 3 de Gennaio, al grupo local Filippo Corridoni y a la Casa de Estudiantes, la inauguración del Centro Equestre Torinese en el Corso Massimo d'Azeglio, el recorrido por la exposición Torino e l’Autarchia, el saludo en la Casa Littoria y el ensayo de Gimnasia Dopolavoristi en el Estadio Mussolini. La semana piamontesa proseguía con la inauguración de la nueva factoría de Fiat en Mirafiori, donde el Duce encontró una gélida acogida por parte de trabajadores irritados por la subida de precios resultado de la autarquía y preocupados por la inminencia de la guerra, y continuaba después con un sinnúmero de otros actos políticos y sociales, uno tras otro en enérgica sucesión, con profusión de camisas negras y copiosa parafernalia fascista.

Ese mismo 14 de mayo Secondo Magni vencía en Cortina d’Ampezzo al superar en la volata a los dos aspirantes a ganar el Giro, Gino Bartali y Giovanni Valetti, además de Mario Vicini, Severino Canavesi y Michele Benente que les acompañaban en la fuga. La carrera llegaba en su última semana a los Dolomitas y Bartali desató pronto su ataque contra el usurpador Valetti para recuperar un título que creía suyo por derecho. Vencedor en 1936 y 1937, el gobierno había privado a Bartali en 1938 de participar en el Giro para mejor preparar un Tour que, de hecho, conquistó con holgura.

La ayuda de Magni permitió a Valetti resistir y mantener el liderazgo al término de esa etapa 14, primera de las dolomíticas. Las dos siguientes, con desenlaces excesivos y tan altas dosis de dramatismo y turbiedad como solo la carrera italiana es capaz de destilar, son historia del ciclismo. Bartali pareció lograr su objetivo pero finalmente fue Valetti quien se alzó con su segundo Giro. Secondo Magni terminó la carrera en la decimosegunda posición, a media hora de su jefe de equipo.

Mussolini terminó sus días el 28 de abril de 1945 cuando un partisano le ejecutó de un disparo en el pueblo de Giulino di Mezzegra. Su cadáver, mutilado por la muchedumbre enfurecida, junto con el de su amante Clara Petacci y los de otros tres jerarcas fascistas, terminó expuesto suspendido por los pies de una viga sobre la gasolinera del Piazzale Loreto de Milán. La guerra que decía querer evitar pasó facturas desiguales a los ciclistas italianos que la sobrevivieron. Valetti ya nunca fue el mismo hasta su retirada en la Milán-San Remo de 1948. El grandioso Bartali se vio privado del Giro de 1940 por la irrupción de Coppi y aunque se impuso de nuevo en 1946 aprovechando una pájara del Campionissimo, los cinco años de vacío postergaron a ambos a lugares inmerecidos en el palmarés internacional. Secondo Magni volvió durante un par de años a un ciclismo profesional de segunda fila sin reencontrarse jamás con la forma perdida. Finalmente se retiró para ingresar como operario en la fábrica de Fiat en Mirafiori que el Duce había inaugurado el mismo día en que celebraba su mayor victoria.